De alegría se llenaron mis días, mis noches, mis madrugadas, mis tiempos, tus tiempos.
De alegría se llenaron con solo saberte.
De alegría se llenaron con solo hablarte.
De alegría se llenaron con solo compartirte lo mío.
De alegría se llenaron al verte por primera vez con los ojos que ven lo que no se ve.
De alegría se llenaron al intercambiar ocio.
De alegría se llenaron al intercambiar pensamientos.
De alegría se llenaron con solo esperarte.
De alegría se llenaron al ser la luz temprana, como al ser cobijo nocturno.
De alegría se llenaron al ver tus ojos como nadie más los ha visto.
De alegría se llenaron solo con tus ojos, solos, oscuros, transparentes…
De alegría se llenaron mis días al amarrarte fuerte con mis brazos por primera vez.
De alegría se llenaron porque te acompañaba y me acompañabas.
De alegría se llenaron porque no importaba todo, solo estar.
De alegría se llenaron al ser como amigo y hermano.
De alegría se llenaron al encontrar lo que no se buscaba, pero que apareció.
De alegría se llenaron solo mis días, mis noches, mis madrugadas, mis tiempos.
De alegría me llené al conocerte.
Y por alegría comenzó mi pesar, al encontrar lo que no se buscaba, pero que apareció, algo que no era para mi.
Amargo trago es arrancar esta alegría de raíz.
Alegría que fue mía un día, pero ahora para que vuelva a ser, por un tiempo debo dejarla ir.